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CRÓNICA DE UNA NOCHE EN EL CALABOZO

Hace unos años, un compañero fue desahuciado de su casa; la PAH intentó parar el desahucio pero no lo consiguió; así que el compañero se vio en la calle. Ocupó una casa, de la que hace unos meses fue expulsado; se da el caso que la ocupación conlleva un juicio por lo penal que puede suponer cárcel o una multa. A este compañero se le sentenció a pagar  una multa de 180 euros. Como no tenía medios, se la fraccionaron, es decir, le permitieron que la pagara a plazos: treinta euros mensuales. Imaginaos que sacáis 100 ó 200 euros mensuales: treinta euros pueden ser una fortuna, la diferencia entre comer unos días, o no.

El caso es que por esa razón pagó solo tres plazos y  el día 26 de enero, la policía vino a buscarlo y se lo llevó detenido; al enterarse, varios compañeros fueron a comisaría a ver que pasaba. Allí, en la puerta estuvieron varias horas, hasta que fueron informados que al día siguiente, a las nueve, el compañero sería puesto a disposición judicial. Así que a las nueve del día 27, teníamos una cita a las puertas del juzgado de Benalúa. Una vez allí, nos enteramos de la causa de la detención: que como hemos dicho anteriormente, el compañero, por escasez de ingresos, debía tres meses, o sea, noventa euros.

El detenido no fue informado de la causa de su detención; con la suspicacia que caracteriza al españolito medio, la policía dio por sentado que el detenido la sabría; ya sabéis, el “algo habrá hecho” y “él sabrá que ha hecho”. Pues no, señores y señoras, a veces “no sabemos lo que hemos hecho”, o cual de las cosas que hemos hecho, provoca la reacción.

En fin, ya acabando; entre diez y media y once lo soltaron, poco después que la Obra Social la PAH pagara los plazos de la multa no pagados y que no llegó a los noventa, porque por haber pasado la noche en el calabozo descontaron ocho euros de la misma; es decir, pagaron ochenta y dos euros. Felicitaciones a la abogada y a toda la gente que ha colaborado en que el compañero no ingresara en prisión, ya que estuvo a punto de ir a la cárcel. Por suerte, todavía hay buena gente en el mundo.

Conclusión, por noventa míseros euros, el compañero pasó una noche en el calabozo; espero que no coja un catarro, porque allí hace un biruji…

Como decía alguien, “la ley es una tela de araña, los insectos pequeños quedan atrapados en ella; los grandes, la rompen”

Y también “el delito mayor del hombre
es el haber nacido”

Y si encima eres pobre…